Cómo conseguir mantener un nivel saludable de colesterol

¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte y hospitalización en la población española y el origen del 30,3% de las defunciones, según los resultados publicados por el Instituto Nacional de Estadística en 2012.

Los trastornos en el metabolismo de las lipoproteínas se encuentran en al menos el 60% de las personas con una cardiopatía y el riesgo de mortalidad aumenta cuando la hipercolesterolemia se asocia a otros factores de riesgo[1].  Sólo el 5% de las hiperlipemias son primarias o genéticas, el resto son secundarias a otros problemas de salud como obesidad, diabetes mellitus, hipotiroidismo, colestasia, insuficiencia renal, síndrome nefrósico o menopausia, y a factores relacionados con el ambiente y el estilo de vida como dietas inadecuadas, sedentarismo o hábitos tóxicos (tabaco, alcohol, etc.). El problema fundamental radica en que en más del 60% de los casos el paciente no controla adecuadamente estos factores de riesgo que en unos casos son tratables y en otros modificables (estilo de vida). Modificar el perfil lipídico disminuyendo los niveles de colesterol total y de lipoproteínas de baja densidad (LDL, llamado “colesterol malo”) y aumentar los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL, “colesterol bueno”), significa disminuir ostensiblemente la morbilidad y mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV).

Las guías actuales para el manejo de la hipercolesterolemia (no primaria o genética), aunque ofrecen algunas diferencias de unos países a otros, coinciden en proponer como primer tratamiento cambios en el estilo de vida que consisten en modificaciones de la dieta, ejercicio y corrección de otros factores de riesgo.

¿Cómo ayudar a bajar el colesterol con la dieta?

La modificación de la dieta consiste principalmente en:

Restricción de grasas saturadas, grasas «trans», colesterol dietético, hidratos de carbono  de índice glucémico alto como azúcares refinados
Aumento de fibra, alimentos con contenido de ácidos grasos poliinsaturados (omega-3, omega-7, omega-9), esteroles vegetales
Complementos alimenticios
Según un estudio publicado en 2006 (Brown et al. Science 2006[2]), con las medidas dietéticas se puede conseguir hasta un 27% de reducción del colesterol LDL.

En cuanto al ejercicio regular, se trata de realizar ejercicio moderado por lo menos tres días por semana. Caminar a buen paso, de 20 a 30 minutos, diariamente es uno de los mejores ejercicios, para ello es recomendable usar calzado adecuado, cómodo, transpirable y que amortigüe el peso del cuerpo; los calcetines también son importantes, mejor de algodón y transpirables y la ropa holgada y cómoda.

La corrección de otros factores de riesgo cardiovascular es esencial. Por lo que deberá controlarse el peso en las personas con sobrepeso u obesidad y tratar otras enfermedades asociadas como la diabetes, o la hipertensión. Por supuesto deberá abandonarse el hábito tabáquico. La incidencia de patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en los no fumadores y el riesgo es proporcional al número de cigarrillos/día fumados y al número de años que se lleva fumando.

El objetivo del tratamiento es reducir el colesterol LDL por debajo de 100 mg/dl y si fuera factible por debajo de 80 mg/dl.

Papel de los complementos alimenticios en el mantenimiento de niveles saludables de colesterol. 

OMEGA 3 DEL ACEITE DE KRILL

El Krill (Euphasia superba) es un crustáceo pelágico, que habita las extremadamente frías aguas del océano Antártico. De este crustáceo se extrae un aceite que está compuesto principalmente por ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga de la serie omega-3 (AGPI ω3), fosfolípidos (mayoritariamente fosfatidilcolina importante componente estructural de las membranas celulares), otros ácidos grasos (omega 6 y omega 9) en menor cantidad, vitaminas A y E, colina y astaxantina (un carotenoide de potente acción antioxidante).

La característica principal de los ácidos grasos omega-3 del aceite de krill es que además de tener una distribución equilibrada de EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexanóico), al contrario de lo que ocurre en el aceite de pescado en que los omega-3 se presentan en forma de triglicéridos, en el aceite de krill estos ácidos grasos se presentan en forma de fosfolípidos, lo que comporta una mejor biodisponibilidad de los omega-3, que no precisan de las sales biliares para su digestión y absorción. Los omega-3 que se presentan en forma de triglicéridos, por su carácter hidrofóbico, son insolubles en el estómago y en el lumen intestinal acuoso, y los productos de su lipolisis (ácidos grasos libres y monoglicéridos), dependen de las sales biliares para su absorción a través del sistema linfático. Por el contrario, los ácidos grasos omega-3 en forma de fosfolípidos del aceite de krill, son dispersables en el agua y forman en el intestino, de forma espontánea, pequeñas micelas dispersables y transportables en medio acuoso, que les permite ser absorbidos directamente a través del epitelio intestinal, intactos o, tras su digestión parcial, como liso-fosfolípidos y ácidos grasos libres. La consecuencia de presentarse en una u otra forma es que el cuerpo puede absorber el 95 a 98% de los ácidos grasos fosfolipídicos del aceite de Krill, mientras que sólo aprovecha el 65% de los procedentes del aceite de pescado que se presentan en forma de triglicéridos.

Por otro lado el aceite de krill tiene una mayor estabilidad debido a su contenido en astaxantina que tiene un potente efecto antioxidante lo que hace innecesaria la adición de antioxidantes. Otra ventaja de la forma fosfolipídica de los omega-3 del aceite de krill es que no produce retrogusto.

Vale decir, que para que el aceite de krill tenga la máxima calidad que garantice su contenido en omega-3, astaxantina y el resto de componentes, debe ser objeto de un cuidadoso proceso de pesca en el momento adecuado, congelación en el momento de la pesca y extracción en frio.

Beneficio cardiovascular y evidencia

Varios estudios en humanos han revelado la capacidad de los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) para reducir el riesgo de problemas cardiovasculares mediante diversos mecanismos:

Incidir beneficiosamente sobre la presión arterial y la arritmia
Reducir la inflamación (implicada en los procesos de ateroesclerosis)
Reducir la acumulación de placas arterioscleróticas (por su efecto antitrombosante) promoviendo la función endotelial
Disminuir los niveles de LDL y triglicéridos y
Promover el incremento de HDL (lipoproteínas de alta densidad).
Índice de omega-3: El test Índice Omega-3 mide la presencia en el organismo de EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico) y está considerado en la actualidad como uno de los indicadores de referencia para determinar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.  Cuanto más bajo es el índice de omega-3 más alto es el riesgo de muerte súbita cardiovascular. Así, el riesgo asociado con un índice Omega-3 del 3,3% se considera diez veces superior al riesgo de muerte súbita de aquellos individuos con un índice Omega-3 del 7%.  Actualmente se considera que un índice del 8% es el ideal para la prevención de la muerte súbita de causa cardiovascular. Un índice de omega-3 >8% se asocia con un 90% menos de riesgo en comparación con un índice < a 4.

Pues bien, un estudio comparó el índice de omega-3  de cuatro productos: un aceite de pescado conteniendo  EPA + DHA en forma de triglicéridos re-esterificados (forma comercial corriente), un aceite de pescado conteniendo EPA + DHA en forma de triglicéridos etil ester, aceite de krill (NKO) conteniendo EPA + DHA, en forma de fosfolípidos y un “producto imitación” de aceite de krill conteniendo: EPA+DHA de aceite de pescado , fosfolípidos de fosfatidilcolina de soja y astaxantina de algas, a las mismas proporciones que los EPA, DHA, fosfolípidos y astaxantina del aceite de krill (NKO).  El mejor resultado se obtuvo con el aceite de krill (NKO), con un incremento significativamente superior del índice de omega-3, tanto a las 8 como a las 16 semanas[4].

Evidencia clínica en los parámetros lipídicos: Uno de los estudios de referencia sobre el efecto beneficioso del aceite de Krill en las hiperlipidemias en humanos fue publicado en 2004 (Brunea et al)[5]. Se trata de un estudio multicéntrico, prospectivo y aleatorio, de tres meses de duración, en 120 pacientes con hiperlipidemia, con niveles de colesterol total en sangre entre 194 y 348 mg / dL, capaces de mantener una dieta saludable. El 25% de estos pacientes sufrían obesidad moderada a severa y el 53% sobrepeso.

El objetivo fue evaluar  los efectos del aceite de krill (NKO)[6] sobre los lípidos sanguíneos: CT, LDL Co y HDL Co, TG, midiéndose también los parámetros de glucosa. Para ello se dividió los pacientes en  4 grupos de 30 individuos cada uno. Las dosis de tratamiento se establecieron en función del IMC (<30 ó > 30). El grupo A recibió 2 a 3 g de aceite de krill diarios;  el grupo B de  1 a 1,5 g KO/día; el grupo C 3 g/día a de aceite de pescado y el grupo D recibió cápsulas de celulosa microcristalina.

Los principales parámetros analizados fueron: glucosa en sangre, colesterol, triglicéridos, lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de alta densidad (HDL). Las mediciones se hicieron (en ayunas), en los pacientes de todos los grupos, al inicio del estudio y a los 30 y 90 días después del inicio del mismo.  Los pacientes del grupo B, continuaron el estudio 90 días más con un tratamiento de mantenimiento de 500 mg/día, a estos pacientes se les realizó una medición suplementaria al final del estudio a los 180 días.

La conclusión de los autores fue que dosis diarias de 1-3 g de aceite de krill fueron significativamente más eficaces que dosis de 3 g de aceite de pescado (180 mg EPA/120 mg DHA) en el manejo de la hiperlipidemia. Tras la finalización de la parte principal del estudio, los pacientes que recibieron 1g y 1,5 g por día de aceite de Krill, continuaron durante otras 12 semanas con una dosis de mantenimiento más baja, de 500 mg por día. Los resultados a los 180 días, mostraron que una dosis de mantenimiento de 500 mg de aceite de krill es significativamente eficaz para la regulación a largo plazo de los lípidos en sangre.

Estudios posteriores realizados con aceite de Krill en humanos confirmaron estos datos.

Seguridad: Los ácidos grasos omega-3 tienen propiedades anti-coagulantes, y el uso de aceite de krill, junto con warfarina u otros medicamentos anticoagulantes puede aumentar el riesgo de sangrado. No obstante, no  se ha establecido firmemente que el aceite de krill represente este riesgo, porque son necesarias dosis menores para alcanzar la eficacia, debido a su mejor biodisponibilidad. Sin embargo, no se aconseja combinar estos tratamientos sin supervisión médica. La misma medida precautoria debe tomarse en las personas que tienen trastornos de la coagulación.

LEVADURA ROJA DE ARROZ (ARROZ ROJO FERMENTADO)

Con el nombre de Monascus purpureus se conoce una levadura (en realidad se trata de un moho), utilizada ancestralmente en países asiáticos (China, Japón y otros) para fermentar el arroz que tras el proceso de fermentación adquiere un color rojo. Tanto la levadura como el arroz fermentado por la misma, han sido utilizados de forma tradicional, principalmente en China pero también en otros países asiáticos, en uso alimenticio (el arroz como alimento, y la levadura como especia y colorante y para fermentar el vino), pero también por sus propiedades medicinales. El uso medicinal fue documentado por primera vez en la dinastía Tang, 800 años a. C. La Farmacopea China Ben Cao Gang Mu-Dan Shi Bin Yi,  (dinastía Ming: 1369-1644) ofrece una descripción detallada de su fabricación. En esta farmacopea, la levadura roja de arroz y sus productos de fermentación se proponen como una ayuda para los «problemas digestivos, problemas circulatorios y para la salud estomacal».

Monascus purpureus contiene principalmente un conjunto de sustancias que se conocen como «monacolinas» (hasta 14), especialmente «monacolina K» (y sus formas dihidro, dehidro, e hidroxiácida) y monacolina L, ácidos grasos mono y poliinsaturados (>125 mg/g), fitoesteroles e isoflavonoides.

En 1979 Akira Endo, en Japón,  aisló la monacolina K (que se conoce también como mevinolina o lovastatina) y demostró su actividad inhibitoria de la HMG-CoA reductasa. Sin este enzima se bloquea la secuencia de la síntesis de colesterol. El hallazgo de esta molécula, monacolina K, fue el origen de las estatinas, fármacos de primera elección en el tratamiento del colesterol, que posteriormente se desarrollaron. La lovastatina se obtenía primeramente mediante fermentación del arroz por este hongo (Monascus purpureus) y posteriormente a partir del hongo Aspergillus terreus que puede ser cultivado en biorreactores.

Sin embargo, la actividad de la levadura de arroz rojo y de los productos de arroz fermentados con la misma, no se puede reducir a la presencia de monacolina, aunque esta tenga un papel significativo, ya que los ácidos grasos mono y poliinsaturados, los fitoesteroles y los isoflavonoides también tienen una importante actividad en el control de las hipercolesterolemias y en la salud cardiovascular.

En los últimos años se han hecho diversos estudios en humanos que han sido recogidos en distintas revisiones. Por su parte la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) en 2011, publicó un Dictamen científico sobre la justificación de las afirmaciones de salud relacionados con la monacolina K de arroz de levadura roja y el mantenimiento de concentraciones normales de colesterol LDL en la sangre[7].  Tras la revisión de los estudios publicados el comité de expertos encargado del dictamen, informa que la alegación solicitada referida al mantenimiento de los niveles normales de LDL colesterol, se puede considerar como un beneficio fisiológico y admite que según los diferentes estudios proporcionados, la dosis efectiva sería -para sujetos con hipercolesterolemia- la que aporte  10 mg de monacolina K por día. Al respecto, el Panel de Nutrición considera que la siguiente frase refleja la evidencia científica: «La monacolina K contenida en la levadura roja de arroz contribuye al mantenimiento de las concentraciones normales de colesterol sanguíneo».

Una de las revisiones tenidas en consideración por el panel de expertos fue la de Huang et al., de 2011[8]. El estudio identificó 22 intervenciones dietéticas y 136 ensayos clínicos publicados entre enero de 1990 y diciembre de 2009 que cumplían los adecuados criterios de inclusión. La conclusión final de los autores fue que para mejorar el perfil lipídico es recomendable, adquirir hábitos alimentarios acordes con: la dieta mediterránea, dietas pobres en grasa, una dieta alta en proteínas de soja, fibra y fitoesteroles; ingerir cereales integrales, frutos secos, té verde y vino tinto. Asimismo considera la utilidad de la suplementación con ácidos grasos omega-3 y con levadura roja del arroz.

En las conclusiones de los autores, en lo que se refiere a la LEVADURA ROJA DE ARROZ, indican que todos los estudios apoyan el efecto beneficioso de la misma en el perfil de lípidos de la sangre. Se han observado reducciones significativas de colesterol total (entre 10 y 44%), colesterol LDL ((7 a 25%) y triglicéridos (7 a 44%). Asimismo, se observaron porcentajes de aumento del colesterol HDL (0 a 17%). Se estimó que estos productos pueden reducir el riesgo de eventos coronarios y la mortalidad total en un 30% a un 50% en los pacientes con un accidente cardiovascular anterior. Señalaron también que el uso conjunto con estatinas, precisa supervisión y precaución ya que requerirá una reducción de la dosis de estatinas  para evitar riesgos.

Indispensable preparados de calidad. En cuanto a los preparados que se encuentran en el mercado, los autores de la revisión realizada por Huang y colaboradores, advierten que pueden tener cantidades distintas de monacolinas, por lo que para garantizar su eficacia se hace evidente que es necesario utilizar productos estandarizados en monacolina.

Diferencia entre arroz rojo fermentado y estatinas. Como se ha mencionado los productos de arroz rojo fermentado no deben su eficacia únicamente a la presencia de monacolinas, ya que los ácidos grasos poliinsaturados, así como los isoflavonoides y esteroles tienen también reconocida acción beneficiosa sobre el perfil lipídico. Por ello dosis menores de monacolina (10 mg respecto a los mínimos 20 mg que muestran eficacia con lovastatina aislada) resultan eficaces. Además, los productos de arroz rojo fermentado han mostrado una interesante acción antioxidante y disminuyen los niveles de Proteína C reactiva que, como se sabe es un índice indicativo de procesos inflamatorios. Es posiblemente debido a esta sinergia de componentes y efectos por lo que con el arroz rojo fermentado, a las dosis recomendadas no se han observado los efectos miotóxicos (dolores e inflamación muscular) que se observan con las estatinas.

Seguridad: Diversos estudios, en pacientes intolerantes a las estatinas debido a mialgias, síntomas gastrointestinales y alteraciones en las enzimas hepáticas han demostrado que el arroz de levadura roja fue bien tolerado (Venero et al, 2010; Becker et al 2009)[9],[10]. Estos estudios han confirmado que aunque el arroz de levadura roja tiene una estatina natural como su principal agente reductor de lípidos, parece ser bien tolerado, probablemente porque sólo pequeñas dosis de la estatina están presentes y el efecto de reducción de lípidos puede potenciarse debido a los fitosteroles que están presentes en estos productos. A pesar de todo ha habido informes de mialgias y un caso de rabdomiólisis atribuido al arroz de levadura roja, pero estos han sido debidos a la utilización de dosis muy elevadas.

Conclusiones

En el tratamiento del colesterol (no debido a causas primarias o genéticas), tal como las actuales guías aconsejan, la primera opción debe ser establecer hábitos de estilo de vida adecuados con la adopción de una dieta adaptada, ejercicio y abandono de hábitos tóxicos (alcohol, tabaco, etc.). Asimismo, suplementos alimenticios como el aceite de krill y el arroz rojo fermentado (cuando tienen la calidad) pueden constituir una ayuda eficaz y segura para asegurar un descenso de los niveles de colesterol total y LDL y un aumento del HDL  a niveles cardiosaludables. Ambos suplementos pueden utilizarse de forma combinada, ya que sus mecanismos de acción inciden a diferentes niveles. Las personas en tratamiento con estatinas también pueden beneficiarse de estos suplementos, aunque en el caso del arroz rojo fermentado se aconseja la supervisión médica para el ajuste necesario de la dosis de estatina.

Nota: Debido a que las estatinas provocan un descenso en la producción de Coenzima Q10, resultaría conveniente suplementar con Coenzima Q10 (ubiquinol) a los pacientes para evitar los síntomas propios del descenso de este CoQ10 tan necesario para el mantenimiento de la energía y la vitalidad.

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