El Magnesio y el corazón

¿Qué es el magnesio?

El magnesio es un elemento abundante en la naturaleza y en el organismo humano. En la naturaleza, el magnesio constituye aproximadamente el 2,1% de la corteza terrestre y es el componente central de la molécula de clorofila, el pigmento verde de todas las plantas. En el terreno de la nutrición, el magnesio ha sido clasificado como uno de los macro-elementos, porque las necesidades diarias del organismo humano son de más de 100 mg al día.
En el organismo humano, el magnesio es el segundo catión más abundante entre los intracelulares (el potasio es el más abundante) y el cuarto más abundante entre la totalidad de los cationes. Este mineral desempeña un papel importante en muchas funciones metabólicas y más notablemente en las que están involucradas en la producción y el uso del trifosfato de adenosina (ATP), un proveedor primario de energía para los procesos del organismo.

El papel del magnesio en las enfermedades cardiovasculares

La importancia de la deficiencia de magnesio en las enfermedades cardiovasculares fue reconocida hace más de 50 años. Aunque se ha prestado mucha atención a los trastornos debidos al potasio, el sodio y el calcio en el sistema cardiovascular, el magnesio ha siso relativamente ignorado. Este mineral es esencial para la correcta función del corazón y de los vasos sanguíneos(2). A través de su papel en la producción de ATP y su presencia como activador de la membrana sodio-potasio ATPasa, la enzima que opera la bomba sodio-potasio, el magnesio colabora en el mantenimiento de la concentración intracelular normal del potasio y del equilibrio iónico celular.

La deficiencia de magnesio puede predisponer a anormalidades en el potencial de la membrana miocárdica que contribuye a la inestabilidad eléctrica y a las arritmias cardíacas. La deficiencia de este mineral, al afectar adversamente a la bomba sodio-potasio, incapacita las células miocárdicas para mantener las concentraciones intracelulares normales de potasio, incrementando así los iones intracelulares de sodio e hidrógeno. El potasio intracelular se va perdiendo progresivamente mientras se incrementa el potasio urinario, lo que da origen a los bajos niveles de potasio en la sangre.

Quienes padecen una enfermedad cardiovascular son particularmente susceptibles a la deficiencia de magnesio, debido al uso generalizado de diuréticos….  El tratamiento con diuréticos de tiazida y de asa produce una disminución de la concentración de magnesio y potasio en la musculatura esquelética, así como una disminución de los niveles del mineral en los linfocitos(5). Es absolutamente importante comprender que el reabastecimiento de potasio a los tejidos no se puede llevar a cabo a menos que se rectifique la deficiencia de magnesio(4). Las interacciones del magnesio y el potasio en la fisiología y la patología cardiovascular son tan numerosas que podemos establecer la conclusión de que el magnesio es claramente esencial en muchos procesos metabólicos importantes que afectan a las funciones cardíaca y vascular(6).

El metabolismo del magnesio y la hipertensión

El magnesio desempeña un papel importante en el mantenimiento de los niveles normales de la presión sanguínea. Los efectos terapéuticos de este mineral en los síndromes hipertensivos del embarazo, la pre?eclampsia y la eclampsia fueron reconocidos por primera vez durante el siglo XIX(7) e, incluso en nuestros días, el magnesio es recomendado en tales condiciones. El magnesio se ha visto que reduce la presión sanguínea en sujetos afectados por hipertensión maligna(8). En los individuos hipertensos de edad avanzada, hay evidencia de que se hallan particularmente expuestos a un riesgo de muerte súbita, debido a que sus niveles de magnesio en suero, ya bajos de por sí, resultan aún más disminuidos por la terapia diurética contra la hipertensión(9). El autor sugiere que una administración concomitante, tanto de potasio como de magnesio, en los pacientes hipertensos de edad avanzada reduce es riesgo de arritmias.

Se han hallado niveles reducidos de magnesio libre intracelular en los hipertensos, pero no en los individuos de tensión normal(10). Además, los hipertensos cuya presión sanguínea se ha reducido al nivel normal mediante algún tipo de terapia médica o nutricional presentan niveles de magnesio libre intracelular que no son diferentes de los de los individuos con presión sanguínea normal.

El magnesio se ha estado administrando oralmente para reducir la alta presión sanguínea. Whelton(8) ha comunicado investigaciones típicas resumiendo los resultados de cuatro pruebas clínicas con control aleatorio. En ellas aparece una tendencia hacia la reducción de la presión sanguínea, tanto sistólica como diastólica, en 3 de las 4 pruebas, pero ninguna de las reducciones halladas resulta estadísticamente significativa. Estos resultados pueden haber estado comprometidos por el hecho de que en estas pruebas fue empleada una mezcla de sodio, potasio y magnesio en lugar de sal de mesa. Por lo tanto, la ingesta de sodio fue reducida, y esto puede haber contribuido a la reducción de los valores en la presión sanguínea. En un estudio anterior(12), la simple suplementación con magnesio en la forma de aspartato magnésico durante 6 meses redujo la presión sanguínea en un promedio de 12/8 mm de Hg, en 19 de los 20 hipertensos tratados. Ninguno de los del grupo de tratados con placebo mostró reducción alguna de la presión sanguínea.

No obstante, no cabe duda alguna de que los suplementos orales o por infusión de magnesio pueden reducir la presión sanguínea en un subgrupo de pacientes tratados con diuréticos y que muestran al mismo tiempo unos altos niveles de renina en plasma y un agotamiento del magnesio en todo el organismo, con o sin hipomagnesemia(12,15). En la actualidad se acepta que ya se sabe bastante acerca del metabolismo del magnesio para establecer su vinculación con la homeostasis de la presión sanguínea…..

El magnesio y la aterosclerosis coronaria

Se ha implicado la deficiencia de magnesio en la patogénesis de la aterosclerosis coronaria(33). Esta asociación surge de la observación de que la cardiopatía isquémica (IHD) es menos frecuente en las regiones de aguas duras, o sea que contienen elevadas concentraciones de calcio y de magnesio. Los individuos fallecidos por IHD tienen un contenido de magnesio más bajo en el músculo cardíaco que los que no padecen de IHD. El músculo cardíaco es muy rico en contenido de magnesio. La deficiencia de magnesio puede también tener un papel en el incremento de las concentraciones del colesterol en sangre y en la génesis de aterosclerosis(8)…….
La cardiopatía isquémica (IHD) -responsable de aproximadamente un tercio de todas las muertes en el mundo occidental- es causada por una aterosclerosis coronaria que da origen a una infartación miocárdica, a los espasmos arteriales y a las arritmias resultantes. Son muchas las teorías que se han propuesto en cuanto a la patogénesis de esta compleja y extendida enfermedad(21). No obstante, hay un denominador común en este complejo de patologías: la deficiencia de magnesio. Las lesiones de las paredes arteriales, la infiltración de grasas y la trombosis asociadas con la aterogénesis han aparecido con frecuencia asociadas con la deficiencia del magnesio(23). La suplementación con magnesio puede invertir las bajas proporciones de HDL:LDL (lipoproteínas de alta y baja densidad) que, como es sabido, constituyen al menos uno de los factores en la aterogénesis. De ahí la importancia de unos niveles óptimos de magnesio en toda acción frente a los agentes arteriospásticos que, en último término afectan a la angina pectoris y a la enfermedad espástica de las arterias periféricas(22)……..

No obstante, el mantenimiento de los niveles adecuados de magnesio en los glóbulos rojos durante toda la vida por medio de una suplementación oral es probablemente una especie de póliza de seguro para quienes son propensos a los ataques del corazón(26).

El magnesio y las arritmias cardíacas

Las arritmias cardíacas, que son cualesquiera desviaciones del ritmo normal del corazón, representan el mayor potencial de riesgo de mortalidad cardiovascular asociada con la deficiencia de magnesio. En pacientes fallecidos súbitamente de cardiopatías isquémicas, se hallaron en el músculo cardíaco concentraciones reducidas, tanto de magnesio como de potasio(27). Además, existe una correlación entre la incidencia de la arritmia cardíaca con el grado de la deficiencia de magnesio hallada en los niveles de los glóbulos rojos. La deficiencia de magnesio puede ser la primera causa de los cambios en el electrocardiograma (ECG), notablemente con altos picos de ondas T e intervalo Q-T normal. A medida que la deficiencia progresa, el intervalo P-R se prolonga, se amplia el complejo QRS, con prolongación del intervalo Q-T, depresión del segmento ST y ondas T bajas(17).

La eficiencia de la administración intravenosa de magnesio en el control de las arritmias clínicas ha sido establecida en el curso de los últimos 50 años, pero hasta principios de la década de los setenta no se demostraría que su efecto es debido a la corrección de una deficiencia de magnesio preexistente, antes que al papel terapéutico de la elevada ingesta de magnesio(28). El magnesio también ha dado buenos resultados en aquellos casos que no responden completamente o son refractarios al tratamiento convencional(29)……..

El magnesio y la insuficiencia cardíaca congestiva

La insuficiencia cardíaca congestiva, que es la más arritmogénica entre todas las enfermedades, es responsable de muchas muertes súbitas inesperadas, no consecuentes a un fallo circulatorio progresivo sino sorpresivamente y después de un infarto del miocardio, incluso al cabo de 12 meses. Se ha atribuido esta incidencia a las arritmias causadas por desequilibrios minerales, entre los cuales la falta de magnesio no es precisamente la menos significativa(34)……
Por lo tanto, debe ser considerado conveniente el mantener los niveles de magnesio en quienes padezcan de prolapso de la válvula mitral mediante suplementación oral.

Conclusiones

La deficiencia de magnesio puede contribuir a la patofisiología de muchos desarreglos cardiovasculares entre los que se cuentan la hipertensión, las cardiopatías isquémicas, las arritmias cardíacas y el riesgo de muerte súbita. La disponibilidad de una suplementación de magnesio oral fiable deberá facilitar una protección contra las complicaciones de muchos de estos padecimientos. La documentación médica sugiere un suplemento oral diario de magnesio de orden de 300-400 mg, y en algunos casos de hasta 600 mg, como suficiente para mantener en la sangre y los tejidos los niveles adecuados de este mineral en quienes padecen de estos problemas.

No obstante hay que recordar que toda reducción en la función renal es un caso de contraindicación para ingestas elevadas (400?600 mg) de magnesio. Es más fácil y más seguro el evitar las deficiencias de magnesio que tratar sus deficiencias. Cuando los riñones son normales, quienes se hallan en riesgo de padecer bajos niveles de potasio en el organismo deberán ser también considerados como en riesgo de deficiencia de magnesio y el magnesio suplementario resulta entonces esencial. Aunque, en general, el grado de agotamiento del magnesio está relacionado con la dosis de la medicación en la terapia con diuréticos, incluso una pequeña dosis de diurético da origen a estados de deficiencia en magnesio y en potasio y entonces deben administrarse suplementos(37).

Todo afectado por hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva refractaria y arritmias cardíacas (particularmente quienes se hallan sometidos a terapia con diuréticos) deben considerarse con probabilidades de beneficiarse de una sustitución o suplementación con magnesio. Es preferible restaurar los niveles normales de magnesio en el organismo antes que instituir medicamentos antiarrítmicos…..

Fuente: http://lambertsusa.com/art-dsp/el-magnesio-y-el-corazon/

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