Omega 3 y tu corazón

 

Los ácidos grasos omega-3 en la prevención de enfermedades cardiovasculares

Los ácidos grasos omega 3 pueden disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares a través de las acciones siguientes: prevenir las arritmias, reducir el riesgo de trombosis, reducir los niveles de triglicéridos, inhibir el crecimiento de placas arterioscleróticas, mejorar la función endotelial vascular, reducir la presión arterial, y reducir la inflamación en general.

El ácido araquidónico (AA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA) presentes en los Omega 3 son precursores de productos metabólicos que se conocen en general como eicosanoides (prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos), los cuales actúan como potentes reguladores intracelulares, participando en gran manera en los procesos inflamatorios y en la respuesta inmune. El EPA y el AA compiten en la formación de prostaglandinas y leucotrienos.

Cuando los humanos ingieren aceites de pescado omega 3, el EPA y el DHA sustituyen parcialmente al AA en las membranas de las células, con lo cual hay una reducción en la producción de sustancias agregantes e inflamatorias como los tromboxanos y los leucotrienos.

 

 

Varios estudios epidemiológicos han demostrado que en hombres que consumían omega 3, la mortalidad por enfermedad cardiovascular se reducía hasta en un 38% y en mujeres este efecto se reduce hasta un 34%. Los resultados de estudios clínicos en individuos con enfermedades coronarias han llevado a las autori dades como la American Heart Association (máxima autoridad en temas cardiológicos) a recomendar a los enfermos a consumir aproximadamente 1 g al día de omega 3

Aceite de pescado y muerte súbita por paro cardiaco

Numerosos estudios han encontrado una relación inversa entre el consumo de omega 3 y muerte súbita por paro cardiaco, con reducciones de hasta un 52%.

Es decir los niveles plasmáticos de EPA y DHA son inversamente proporcionales a este riesgo, lo cual corrobora su efecto protector.

 

El efecto de los omega 3 sobre los triglicéridos séricos

Numerosos estudios en humanos han demostrado que la ingesta de omega 3 reduce los niveles de triglicéridos circulantes. Para que la reducción sea clínicamente significativa, se recomiendan dosis de 2 a 4 g/día de EPA +DHA. La reducción de triglicéridos oscila de un 20 a un 40%

              

 

Fuente Lamberts Española

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